¿Lo opuesto a la ansiedad es la creatividad?

¿Crees que la creatividad puede transformar la ansiedad?
Imagina que acabas de llegar a tu casa, revisas tu lista de pendientes y notas que aún tienes pagos que hacer, cosas que comprar, lugares a los que ir y conversaciones pendientes. Además, tienes trabajo acumulado y poco tiempo para hacerlo. Tu mente comienza a crear miles de escenarios donde no logras cumplir con lo que tienes pendiente, situaciones donde todo podría salir mal. Poco a poco, tu cuerpo se tensa y tus latidos se aceleran.
Pero, de pronto, tu canción favorita comienza a sonar en el fondo. Tu atención se dirige a la música y empiezas a moverte. Cuando menos te lo esperas, estás bailando en la sala de tu casa. Por un momento, tus pendientes y las situaciones ficticias que tu mente provoco se van reduciendo. La tensión corporal comienza a disminuir, tus brazos y piernas se sienten más ligeros, te empiezas a sentir mejor y tu mente encuentra un espacio para descansar.
¿Qué sucedió? La música se convirtió en un estímulo externo que te ayudó a cambiar el foco de atención y a liberar parte de la tensión acumulada. A través del movimiento y la conexión con el momento presente, encontraste una forma de canalizar la angustia que estabas experimentando.
Pero, para continuar, ¿qué es la ansiedad y cómo funciona?
La ansiedad es una emoción natural del ser humano que sirve como mecanismo de defensa; actúa como un sistema de alerta ante situaciones de peligro, incertidumbre e incluso, estrés. Pero, ¿qué sucede cuando esa sensación aparece con demasiada frecuencia y sin que exista una situación que la desencadene?
Cuando la ansiedad se vuelve persistente, difícil de controlar y comienza a interferir significativamente en las actividades cotidianas, puede ser una señal de un trastorno de ansiedad. En estos casos, es importante buscar una valoración profesional que permita comprender lo que está sucediendo y determinar el acompañamiento adecuado.
Ahora bien, ¿cómo puede ayudar la creatividad para reducir la ansiedad?
Imaginemos que la creatividad y el miedo de la ansiedad son extremo de una palanca que puede subir y bajar; cuando el lado de la ansiedad esta arriba, el de la creatividad esta abajo. Tus preocupaciones y miedos toman gran parte de tu energía mental y física, por lo que no tienes espacio de desarrollar tu creatividad.
Por otro lado, podemos imagir que al subir la palanca de la creatividad, en la cual, tu energía y pensamientos se enfocan en crear y hacer cosas que te mantengan imaginando nuevas ideas. El miedo se reduce y tu mente saca todo aquello que le angustia.
En múltiples estudios se ha encontrado que la creatividad y la actividad mental y física pueden ser herramientas que reducen la ansiedad. Incluso actividades pequeñas, como cantar tu canción favorita en el coche, cocinar un platillo para ti mismo, bailar un poco cuando te arreglas, pintar mándalas mientras esperar o hacer una manualidad, ayuda a reducir la rumiación y enfocar la mente en otra cosa que te devuelva a la realidad.
Sin embargo es importante recordar que la ansiedad se siente diferente en todas las personas, y aunque la creatividad puede ser un aliado regulador, siempre es importante tomar en cuenta los factores estresores y los síntomas que se presentan para descartar o tratar un trastorno de ansiedad.
Quizá no siempre podemos controlar los pensamiento que nos abruman, pero lo que sí podemos hacer es explorar nuevas formas de relacionarnos con ellos.
Así que, la próxima vez que sientas que tus pensamientos ocupan mucho espacio en tu mente, intenta hacer algo que disfrutes. Dibuja, cocina, baila, canta, pinta; no necesitas crear algo extraordinario, basta con encontrar una actividad que te permita reconectar contigo y con el presente.
La creatividad es mucho más que simplemente crear algo nuevo. También es una forma de expresarnos y explorar lo que sentimos.




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